
Un viaje a Cartagena, una promoción de tiquetes, amigos inesperados y cinco lecciones que hoy sigo aplicando cada vez que planeo una aventura.
Aún recuerdo la emoción de ver el mar por primera vez.
Había crecido viendo playas en películas y fotografías, imaginando cómo sería escuchar las olas de cerca, sentir la arena bajo los pies y ver ese inmenso horizonte azul.
Pero ese viaje a Cartagena no solo me permitió conocer el mar. También me enseñó varias lecciones que hasta hoy sigo aplicando cada vez que planeo una aventura.
1. El viaje empieza mucho antes de subir al avión

Para este viaje, mi esposo (en ese tiempo, mi novio) compró una promoción de tiquetes de ida y vuelta muy económica, y de hecho varios compañeros de su trabajo también compraron y se armó el parche (paseo).
Sin embargo, eso apenas era el principio del viaje, aún faltaba hospedaje, transportes, comidas, antojos, tours, etc.
2. La ubicación del hospedaje importa

Como ya teníamos el vuelo asegurado, empezamos a buscar dónde hospedarnos. En ese momento, nuestros recursos eran limitados y afortunadamente teníamos unos descuentos gracias a un programa que existía para los jóvenes de nuestra edad. De esa manera, logramos encontrar un hotel cerca de la playa, con todo incluido y a muy buen precio.
Nuestros amigos encontraron un alojamiento más económico que el nuestro y parecía una excelente decisión.
Sin embargo, cuando llegamos, descubrieron que no tenían acceso directo a la playa y debían caminar largos trayectos bajo el sol o pagar taxis constantemente.
Fue ahí cuando entendí que la ubicación del hospedaje puede ser tan importante como el precio.
3. Los gastos que nadie te cuenta cuando planeas un viaje

Ya con vuelo, hotel y las maletas listas nos fuimos de viaje y empezaron los gastos no presupuestados, pero que sabíamos que iban a surgir.
De entrada, el traslado al aeropuerto y del aeropuerto al hotel. Las comidas y bebidas por fuera del hotel y como era con amigos tocaba adaptarse. Adicionalmente, imprevistos, antojos, etc.
Fue tanta la primiparada, que en mitad del viaje, mi esposo (novio en ese momento) se quedó sin dinero y aunque él era quien me había invitado, tuve que prestarle. Mejor dicho, él andaba con mi billetera.
Entonces, aprendimos que es importante tener un presupuesto y más cuando tienes recursos limitados. Así se cuenta con un estimado de lo que se necesita para el viaje, porque si se compran los tiquetes con antelación (mínimo 3 meses) se ahorra y lo mismo aplica para los hospedajes.
También es importante tener una estimación de cuánto dinero se podría gastar en comida, tours, antojos y recuerdos. No está de más tener estimados los imprevistos.
Tip: revisa los beneficios de tarjetas, seguros y programas en general, en muchas ocasiones estos tienen descuentos en diferentes destinos, restaurantes e inclusive en vuelos.
4. Si viajas con amigos hay que ser claros desde el principio

Era nuestra primera vez haciendo un viaje con amigos y uno nunca se imagina lo que puede pasar.
Durante el viaje todo estuvo bien, compartimos en la playa, en un tour y recorriendo la ciudad. La noche antes de regresarnos salimos a comer y uno de los chicos con los que íbamos empezó a tomarse las cervezas muy rápido, y de igual forma se emborrachó. En fin, no quería pagar la cuenta de lo que se había tomado, no sabía ni de qué familia era y los otros amigos se lo llevaron para el hospedaje donde el show terminó en que a su compañero de habitación le tocó limpiarle el vómito.
Afortunadamente, no estuvimos en el mismo hospedaje y no nos tocó vivir esa experiencia. Pero aprendimos que es importante saber con quién viajamos, a qué estamos dispuestos con los demás, quién se encarga de qué y dejar muy claro cómo se dividen los gastos.
5. Mi primer día en la playa… y estaba enferma

No sé si seré muy de malas o si es normal, tal vez te haya pasado a ti. Pero en este viaje, apenas salimos del aeropuerto a tomar el transporte al hotel, ya estaba resfriada, a pesar de que también soy de tierra caliente. Pudo haber sido el cambio entre calor y aire acondicionado, tal vez ya iba el virus conmigo o simplemente fue mala suerte.
Como sea, los primeros momentos de esta nueva experiencia no fueron nada agradables, me la pasé mocosa, con mucho dolor de cabeza y en la sombra mientras todos estaban en el mar.
Por lo tanto, no está de más que lo tengas en cuenta para tu próximo viaje. Dependiendo del destino, elige bien tu ropa y no está de más tomar precauciones para evitar resfriados.
Reflexión

Cuando pienso en ese viaje, no recuerdo únicamente la playa ni las fotos que tomamos.
Recuerdo la emoción de volar por primera vez, las conversaciones con amigos, los pequeños errores que cometimos y todas las lecciones que aprendimos en el camino.
Con el tiempo entendí que viajar no se trata solamente de llegar a un destino. Se trata de descubrir nuevas formas de ver el mundo y también de conocernos un poco más a nosotros mismos.
Y aunque desde entonces he realizado otros viajes, Cartagena siempre tendrá un lugar especial en mi memoria porque fue el viaje que me enseñó que cada experiencia, incluso las que no salen exactamente como esperamos, tiene algo valioso que enseñarnos.
Que tu primera playa sea solo la primera de muchas.
LUVARS